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domingo, 28 de septiembre de 2014

LOS TRES LADRONCITOS

«Se comprueba que toda la familia consigue estar urdangarinizada» 

Jesús Ortiz, María del Carmen Álvarez y Henar Ortiz, padre, abuela y tía de la reina Letizia 

Los tres ladroncitos 
Cuento de miedo 


El Juzgado de Instrucción número 1 de Cangas de Onís ha abierto
 juicio oral contra Henar Ortiz, Menchu Álvarez del Valle y Jesús
 Ortiz, tía, abuela y padre respectivamente de la Reina Letizia,
 por un presunto delito de insolvencia punible. La acusación
particular pide dos años de prisión. La jueza les requiere una fianza
solidaria de 41.149 euros. El fiscal no ha presentado acusación.

L. A. Vega, La Nueva España, Oviedo, 26 de setiembre 2014


Se comprueba que toda la familia
consigue estar urdangarinizada:
cuando la tita Henar es acusada,
la abuela Menchu todo lo concilia.

También el buen Jesús de gorra auxilia
y en este cuento nadie paga nada,
que tienen la sentencia coronada
porque el fiscal padece borbonfilia.

Menchu, Jesús y Henar, tres complacientes
que estafan con muy pocas pretensiones,
no aciertan a imitar a sus parientes.

Pudiendo delinquir con ambiciones
se conforman con timos excedentes:
necesitan seguir unas lecciones.

No saben ser borbones
para hacer que se colme su codizia
con sólo usar el nombre de Letizia.

ARTURO DEL VILLAR

jueves, 12 de junio de 2014

ABRAN LOS OJOS

«Yo, de ser princesa aspirante al trono, sí preguntaría» 

La princesa Letizia se manifiesta por un referéndum para establecer la forma de Estado en España el pasado 8 de junio de 2014 en la Puerta del Sol. De izda. a dcha.: Juan Picó, Gregorio Morales Villena, Isabelo Herreros y Letizia Ortiz
(montaje fotográfico de 3 colores 3)

Abran los ojos 

Que cada uno crea su propia realidad creo que es algo que ya nadie, o casi nadie pone en duda. Ya decía el refranero español a su manera castiza, que no hay más ciego que el que no quiere ver, que es otra forma de decir lo mismo. Esto es así en líneas generales.
Pero en estos tiempos que corren en que la información llega a nosotros queramos o no, hay ciertas cosas que no se pueden obviar y más si te dedicas a lo público.
Ando yo dándole vueltas y preguntándome  qué haria esta que escribe, si la semana que viene me fuesen a proclamar reina de un país, me da igual cual fuera, y estuviese viendo manifestaciones, peticiones de referéndum, movilizaciones generales de una gran parte de  la sociedad clamando más que pidiendo, la libertad de elegir si quieren que yo reine sobre ellos o no...
Por regla general nunca me ha gustado ir allí donde no soy bien recibida, para empezar por mi misma y para seguir por respeto a quienes no me quieren, que sus razones tendrán. De manera que he llegado a la conclusión, que yo, de ser princesa aspirante al trono, sí preguntaría.
Supongo que mi manera de enfrentarme a esa situación es mia y de nadie mas.. . Pero como yo creo en la igualdad de todas las criaturas que habitamos esta tierra, me aventuro a extrapolar mi sentir.
Y por mas vueltas y vueltas que le doy no logro entender esa actitud de esconder la cabeza y hacer que no pasa nada... o de hacerse el ciego, como dice el refranero, que para el caso es lo mismo.
Me pregunto también por qué se niegan a hacerlo. No pasaría nada, si se vota y la mayoría dice que sí, pues nada, monarquía al canto... y si sale que no... pues si está tan preparado, vale tanto y tiene tantos seguidores, que se presente a las siguientes elecciones presidencialistas... quizá ganase y además lo haría refrendado por ese pueblo al que dice representar.
Nunca he entendido ese miedo enfermizo al cambio. La vida es eso, un puro y constante movimiento, un renacer cada mañana, evolucionar, crecer... en definitiva cambiar. Aferrarse al pasado, a lo establecido y encima querer pretender que eso  es lo mejor, denota una falta de fluidez tan grande,  como incompatible con el discurrir de todo aquello que está vivo. 
Los tiempos han cambiado, ya no somos súbditos, somos ciudadanos, la sangre que corre por nuestras venas tiene el mismo color que la que corre por la de ellos... abran los ojos por favor.


CONCHA CASAS